ROMEO Y JULIETA

netrebkogaranca

 

Definitivamente amo la navidad, en ella me siento tremendamente yo, me encanta odiarla, ya que ello me permite que todo el mundo me deje tranquilo y nadie me moleste, porque es sabido entre mis más queridos allegados (que cada vez son menos) mi más absoluta animadversión a tan fastuosas y falsas reuniones en las que los derroches de mezquina amistad rozan sus más altas cotas de impostura.

Esta peculiar afección a la desafección hace que disfrute los días y las noches encerrado en mi caverna, volviéndome aun más demente entre mis libros, mi música, mis pelis, y mis series, incrementadas todas por otras secundarias pero nos menos importantes aficiones, al buen vino, al cannabis, y al porno gratuito en la red.

Fue en una de esas tardes, rebuscando entre óperas y voces que me mostrasen cosas nuevas, donde encontré una grabación que de inmediato activo los resortes de mis dedos sobre el teclado de mi amado amigo mac para contarles mi absoluto amor hacia estas dos señoritas con quienes lo compartiría todo, incluso las tardes de navidad.

Elina Garnaca es sin duda la mejor Mezzosoprano que existe hoy por hoy, y para mi una de las mejores de la historia, por la amplitud de sus registros vocales, y porque me encanta su voz, con la que todo suena tremendamente bello. Hija y esposa de musicos, estuvimos muy cerca hace muy poco de tenerla viviendo en Sevilla, ya que su marido estaba entre los candidatos para sustituir a Pedro Halffter como director de la Sinfónica de Sevilla. Por desgracia para nosotros, el mayor atributo musical que tiene su marido es ella.

Ana Netrebko, una de las grandes Sopranos, de las dos o tres imprescindibles en cualquier temporada de cualquiera de los tres grandes templos de la ópera. Con ella comparto la edad, y fue por ella por quien llegue a adorar al personaje de Mimi, de La Boheme de Puccini, de quien sigo perdidamente enamorado cuando es ella la que le da la vida y la muerte a tan delicado personaje.

Pero es cuando las veo y las oigo a las dos juntas cuando entiendo lo asombrosamente maravillosa que puede llegar a ser la lírica, es con ellas cuando más me gusta el baile de las voces de mezzo y de soprano, y es entonces cuando entiendo lo importante de cada registro vocal, ninguno mejor ni peor, simplemente distintos y absolutamente bellos y complementarios.

Hoy pasé la tarde con ellas, y las imaginé como los Romeo y Julieta de “I Capuleti e i Montecchi” de Bellini, una de sus mejores colaboraciones, donde La Garnaca hace un gran Romeo y Netrebko una enamoradísima Julieta, allá por 2.008, y no pude despejar de mi mente todo tipo de escenas entre ellas, entre Romeo y Julieta, en cualquier lecho o rincón de la bella ciudad de Verona.

Os dejo con ellas en este ensayo de “Los cuentos de Hoffman” de Jaques Offenbach.

 


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