QUIJOTES Y MOLINOS

 

10685476_10152540335967721_1414637030703453787_n

Decía Gandhi “Que lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”. Supongo que mi amigo Felipe Gayoso conocerá esta frase, si no es así, la cita podía ser suya perfectamente, ya que nunca supo guardar silencio antes las cosas malas de la gente mala.

Ni ante eso, ni ante nada, él no suele guardar silencio, pero sus amigos disfrutamos enormemente de esa incontinencia verbal.

Buen amigo de sus amigos, al menos conmigo siempre lo demostró, hoy me siento en deuda con él por su continuo esfuerzo en ayudar a los demás, y de vez en cuando hay que mojarse, como siempre hace él.

Que la realidad supera a la ficción no es una frase que me sorprenda ya, es más, con el tiempo he llegado a la conclusión que la ficción nace de lo lejos que podamos llegar a imaginar la realidad, y la historia nos ha demostrado en más de una ocasión que la realidad ha superado cualquier forma de imaginarla.

El caso que hoy nos ocupa supera con creces cualquier ficción.

Hace meses que mi buen amigo Felipe lleva malviviendo a causa de las supuestas vejaciones que han sufrido un nutrido grupo de mujeres por parte de un “respetable” psiquiatra sevillano que supuestamente abusaba sexualmente de ellas, destrozando sus vidas, o lo que quedaba de ellas cuando acudían a su consulta solicitando ayuda. Cualquier calificativo que se pueda utilizar para definir a este sujeto no merece plasmarse aquí, este sujeto no merece ni eso. No merece nada.

Aclaro que utilizo el termino “supuesto” por dos motivos. Para el primero me apoyo en el escritor ingles W Somerset Maugha, quien en una ocasión declaró muy lúcidamente que “En su lucha contra el individuo la sociedad tiene tres armas, ley, opinión publica, y conciencia” y aun nos queda una por cumplimentar, la ley, espero se cumpla. El segundo motivo es simple, no somos como él, e intentamos respetar ciertos pilares básicos de la sociedad, aunque él haya pisoteado algunos de los mas importantes.

Hoy parece que los esfuerzos de Felipe y Nines, y el de algunas personas más, empiezan a tener resultado, y que las cosas empiezan a esclarecerse, que las víctimas empiezan a perder el miedo a contar lo que pasaron, y que mucha gente, que me cuentan conocía estas prácticas en la citada consulta desde hace mucho tiempo, también quieren que las cosas se aclaren. Eso en una ciudad como Sevilla creanme que es un logro ya en sí mismo.

He visto a personas hablar mal de una operación de rodilla o de como lo atendieron en una urgencia, pero jamás vi a alguien hablar mal de su psiquiatra (puede ser que los haya, pero yo no los he conocido), normalmente son personas que te ayudan en momentos de tu vida en que cualquier ayuda se agradece mucho. Que más de treinta pacientes, que no se conocían entre ellos, se hayan adherido  a día de hoy a una plataforma de denuncia, que 6 de ellas hayan presentado la denuncia ante el colegio de médicos, y que al menos 16 más lo pretendan hacer esta misma semana, según fuentes fidedignas, es, como mínimo, para hacerse algunas preguntas y tomar algunas medidas, como bien ha hecho el colegio de médicos.

Que los católicos juzguen la actuación de la iglesia ante dichos acontecimientos, permitiendo que esta persona siga ostentando un cargo como el de hermano mayor de una importante cofradía. Yo, sin ser católico, y tratando el tema como si se tratase de cualquier otro tipo de asociación, religiosa o no, me parece cuanto menos alarmante que le permitan seguir desempeñando sus funciones ante semejante situación.

No soy amigo de las cazas de brujas o los juicios mediáticos, pero de la poca información que tengo, o de haber escuchado o leído algunas de las declaraciones de estas mujeres, no tengo ninguna otra salida más que intentar plasmar mi opinión desde este mi rincón, y sumar mi voz a la de todas esas personas que están pidiendo ser ayudadas por sufrir daños irreparables en sus vidas.

Y desde luego aun soy menos amigo de que una persona quede impune de ciertos actos por ostentar una posición social determinada, ser hermano mayor de tal o cual hermandad, o tener amigos poderosos, eso es igual de intolerable que cualquier caza de brujas.

Que sin ser víctimas directas de cualquiera de estas atrocidades, y después de muchos años, existan personas que sean capaces de coger el testigo y darle voz a las víctimas de cualquier impunidad que no haya sido castigada, sólo me hace recordar que, aun con muchas cosas malas, este también fue el país de Don Quijote, quien nuca tuvo miedo de enfrentarse a nada ni a nadie por hacer justicia, por muy grande que fuesen los molinos.

Suerte para esas víctimas y para cualquier otra que siga esperando justicia después de tantos años sumidas en cualquier tipo de miedo, tan devastadores todos.

Os dejo con Cohen, el eterno luchador.

Buenas noches.

 

 

 

 

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>