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Vivía en una gran ciudad, se llamaba Laura, era una una tremenda Dama, y seguirá siéndolo, eso no se suele perder. Era prostituta y tenía una bella cicatriz justo al lado derecho del ombligo, bello también, igual que la cicatriz, igual que todo ella.

“En esta vida siempre hay cicatrices, algunas se ven y otras no, las que no se ven suelen ser mucho más dolorosas que las que se ven, a las segundas las cura el aire, las otras, las que no se ven, siempre están ahí y nunca cicatrizan”, me contó alguna vez, y a mí me encantaban sus historias.

Cuando la conocí no sabía a que dedicaba su tiempo, en el ámbito en que nos conocimos nada me lo hizo sospechar, tampoco me hubiese afectado para nada saberlo, le daba la vuelta a todo para sacar adelante a un hijo que tuvo con algún capullo que con 18 o 19 años le prometió amor eterno, y termino dejándola sin nada a lo que agarrarse y sin poder volver a su casa hasta mucho tiempo después. Pero lo consiguió, hubiese conseguido todo lo que se hubiese propuesto.

Yo me enamoré perdidamente de ella y de todo lo que ella representaba. Ella era la lucha constante ante todo, no paraba nunca, decía que para ella todo era mas difícil, simplemente ser o estar representaban una continua lucha, “Nadie nos quiere cerca, pero todos y todas quisieron ser alguna vez Pretty Woman, así es la doble moral, una doble mentira”.

La conocí hace algunos ya, pero aun la sigo recordando, tremenda tipa, valiente, nada le daba miedo, sólo que terminasen los días en los que ella se sentía bien, porque el día siguiente podía ser siempre peor. Decía que era una “optimista momentánea”, o sea que era optimista sólo cuando estaba bien; yo le decía que eso no era ser optimista, y ella me contestaba que eso era ser optimista para ella y punto. Curiosa definición del optimismo con la que nunca te equivocas.

Con una vida de idas y venidas,  conociendo constantemente tipos malos y algunos buenos, que según ella eran más buenos que cualquier otro bueno en encualquier otro sitio, porque serlo en ese entorno requería serlo de verdad, era muy fácil no serlo, aparentaba una vida y vivía otra para poder tener otra distinta en el futuro.

Compartimos alguna que otra cena, muchas risas, y algún que otro momento tremendamente sincero que nos hizo dudarlo todo en algún momento, todos los planteamientos morales y políticamente correctos, y cualquiera de las estrategias socialmente establecidas, ella tenía ciertas informaciones de primera mano que lo desmontaba casi todo.

Yo era joven y un inconsciente, lo sigo siendo, lo segundo, ella bella e inteligente.

Pero me mantuvo al margen del abismo, me aviso de dónde estaban las minas para que no las pisase y saliese de allí sano y salvo, aunque a mi me hubiese encantado que alguna de aquellas minas estallara bajos mis pies, porque en cierta medida siempre me atrajo ese lado oscuro de las personas que hacen lo que sea por sobrevivir. Hoy se lo agradezco.

No sé que habrá sido de ella, ni siquiera sé que ha sido de mí, pero siempre he tenido presente la frase que repetía constantemente, “No te creas nada porque nada es como parece, es más, suele ser todo lo contrario de lo que parece, y donde hoy estás mañana no estarás, y si sigues estando sabiéndolo, te estarás engañando”.

Aprendí mucho de ella, no dejó que me enamorase, no quería que nada durase más de lo que deben de durar las cosas, que es el tiempo en el que podemos disfrutarlas libremente.

Tengo su bella cicatriz grabada en mi memoria, y espero que sea la única que le quede, que todas las demás hayan desaparecido, y que la hayan ayudado, porque nada ayuda más en esta corta vida que lo que se aprende de lo que esconde una buena cicatriz.

Sólo hay una verdad y una moral, la que nosotros elijamos entre miles de opciones.

Buenas noches a todas las bellas damas del mundo, luchadoras y valientes.

 


 

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Nos conocimos hace tres años, fue un auténtico flechazo, nos miramos y supimos que había llegado nuestro momento, así sin más, como suelen ser esos momentos, difíciles de explicar, simple magia.

Seguramente también hubo algo de necesidad, ella necesitaba salir de allí y yo necesitaba compartir mi vida con alguien. Yo regresaba de una larga temporada en una de esas ingratas y maravillosas ciudades, y opté por irme a vivir al campo una temporada. Aunque en aquel momento pensé que me retiraría allí, no podría contar las veces que me he vuelto a retirar definitivamente en un nuevo lugar en tan sólo tres años, creo que cinco. No termino de conseguirlo, yo y mis retiradas.

Nos separamos al cabo de un año o año y medio, pocas personas de mi entorno conocen realmente lo que aquella separación me supuso, fue otra derrota, otro proyecto inacabado, y separarme de Mikaela, mi preciosa labradora chocolate, fue un auténtico trauma que intenté afrontar con la mayor de las determinaciones, pero era inevitable hacerlo, yo tenía que marcharme de nuevo y ella no podía acompañarme.

Hoy escribo este delirio canino frente a una copa de vino, en un entorno muy grato, y con Mikaela tumbada a mis pies, un par de años después, con una inmensa gratitud por tanta generosidad, por tanto amor incondicional y con la absoluta certeza de que son los mejores amigos del hombre, mucho más que cualquier hombre, y no es una frase hecha, es una bella realidad.

Ella fue adoptada en la casa familiar, donde ha tenido su espacio y a quien ha cuidado de ella mucho mejor que yo, y hoy es un tremendo placer que me haya perdonado sin hacer la más mínima pregunta, la única forma verdadera de perdonar, y haciendo de este momento algo realmente entrañable.

No crean que deliro, o si, pero hay pocas cosas comparables al amor de estos animales, a su lealtad y entrega, y nada más miserable y ruin que hacerles el más mínimo daño.

Un buen amigo dice que amar a los animales de esta forma es fruto de no saber amar a las personas. Primero creo que es una afirmación estúpida , aunque él no lo es, y segundo no me pongan nunca en según que tesitura, porque no sé porque me huele que no sabría elegir llegado el momento, ya que si la elección fuese fruto de un exigente análisis de lo bueno y lo malo que he recibido de unos u otros, sería tajante en mi decisión, y perderíamos las personas, siempre.

Hace muchos años tuve otro fiel amigo, era un coker negro muy peleón, lo llamamos Melquiades, en honor al gitano de “Cien años de soledad”. Lo encontró en la calle una mañana una persona con quien compartí mi vida y mucho más durante unos maravillosos años, lo subió a casa y me pidió que lo dejaremos quedarse sólo ese día, hasta que encontrásemos a sus dueños. El resto lo pueden imaginar, se quedó para siempre y nos hizo muy felices.

Con la separación que viene detrás de casi todas las convivencias, Melquiades se fue con ella, aunque yo me lo quedaba cuando ella lo necesitaba, era lo justo, y lo mejor para él sin duda, yo llevaba una vida que ni yo vivía.

Ella y yo seguimos teniendo una maravillosa relación siempre, pero recuerdo el día que Melquiades tuvo que ser sacrificado, llevábamos años separados ya, pero recuerdo como ese día desapareció nuestro ultimó vínculo como pareja, y los dos lo supimos, él nos mantenía unidos en algo más que una amistad, era nuestra responsabilidad en común, y nosotros la suya.

A partir de ese día fuimos otra cosa, pero nunca lo que seguimos siendo mientras él seguía ladrando y peleándose con todos los perros.

Buenas y tardes noches.

 

 


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“Todos queremos un Vargas Llosa en nuestra vida, pero sólo ella es capaz de lograrlo. Soy fan absoluta de esta señora”. Así se expresaba una buena amiga el otro día, en una divertida conversación telefónica, de esas que compensan hasta el más gris de los días.

Yo también me declaro Preisleriano. Es innegable que en una cultura donde la mujer ha pasado sistemáticamente por ser un objeto en manos de los hombres, que haya habido mujeres que han utilizado a los hombres a su libre criterio, como auténticos objetos, no es sino un tremendo signo de valía e inteligencia en ellas, que lo han tenido todo mucho más difícil que nosotros, y esto también.

Es, o ha sido muy fácil ser hombre para según que cosas a lo largo de la historia, pero créanme, las cosas están cambiando, agárrense señores, porque vamos a pagar todos los excesos de nuestros antepasados.

Alma Schindler fue una de esas mujeres que a finales del siglo XIX se empeñaron en cambiar el orden preestablecido de las cosas. Esposa de Gustav Mahler entre otros, fue una auténtica manipuladora de hombres, e hizo lo que quiso con todos, hasta llevarlos a la locura a la mayoría de ellos.

Desde el pintor Klimt hasta el mismísimo Mahler, pasando por Gropius (el creador de La Bauhaus), el científico Kammerer, o el genial pintor Kokoschka, de quien cuenta que cuando lo abandono se hizo una muñeca idéntica a ella y de tamaño natural, que llevaba consigo incluso cuando iba al teatro.

Pago cara su libertad, perdió a sus hijos, que murieron, uno con diez meses y otra adolescente, pero durante toda su vida hizo lo que quiso, se reveló contra todo, y uso a los hombres a su antojo. No está mal para la época.

La bella filipina y nueva mejor amiga del premio nobel tampoco tiene mal historial, ni escribiéndolo en un guión creo que hubiese imaginado que le saldría así, aunque creo que a cierto nivel ciertas personas sólo se tienen que preocupar por elegir su pieza, lo demás entiendo que es pan comido.

Lo hemos visto muchas veces y lo seguiremos viendo, porque es así, no hay un sentimiento de locura mayor que estar en manos de alguien y completamente enamorado, una justificación continua de todo lo injustificable, pero que a la vez es lo único justificable porque es lo único que no puedes explicar, y por eso nos atrapa de esa forma.

Pero mi preferida a lo largo de la historia sin duda es “Necchia”, La Condesa de Castiglione.

Dicen que fue unas de las mujeres más bellas del mundo, dicen que la unificación de Italia fue en gran parte obra suya y de ciertas habilidades que Napoleón III apreciaba sobremanera, y dicen que entre sus amantes se contaba desde el Rey Víctor Manuel, al Barón de Rosschild.

Pero lo que más me gusta de la bella Necchia es que fue conocida además por sus continuas provocaciones a la hora de vestir, en las que podía aparecer en palacio con un vestido con un corazón rojo colocado justo en su entrepierna, o haciéndose fotografías en las que, cortándole la cabeza, aparecía enseñando las piernas, algo totalmente impensable para la época, autentica pornografía si nos situamos alla por 1.850.

Me hubiese encantado conocerla muy personalmente.

Lean cualquiera de las historias de estas mujeres, les gustará, a ellas más que a ellos entiendo.

Hoy me voy a confesar, otra vez, “porque amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior” que decía Frida, y que una amiga citaba hoy. Confieso que las mayores estupideces que he hecho, los mayores errores, y en general las cosas que más me han perjudicado en la vida, las hice por una mujer, por varias en mi caso, y saben lo peor, que todas las volvería a hacer, y que no me gusta reconocerlo, es absurdo y carece de la más mínima lógica, pero estoy absolutamente convencido de que lo haría de nuevo, y no todo lo que hice estuvo bien hecho, pero “quien soy yo para juzgar y quien es nadie para juzgarme”.

Esta última frase es muy recomendable siempre que se mete la pata, suena como muy bien, y a veces resulta, aunque la pata ya no hay quien la saque, pero vivir bajo el paraguas de dicha afirmación es una manera de sentirse libre, eso también es innegable.

Buenas noches y no se me enamoren, o háganlo por un fin digno y noble, el dinero por ejemplo.

Nadie como Cohen en directo para poner un poco de orden entre tanto desorden.


 

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En un año pueden pasar muchas cosas, aunque que pasen muchas cosas no tiene porque ser sinónimo de que nada haya cambiado, aun pasando muchas cosas todo puede seguir igual, y lo anterior puede llegar a resultar agotador, aunque peor debe ser que nada cambie sin que nada pase, seamos optimistas.

En este último año pasaron muchas cosas y cambiaron algunas, se fueron personas importantes y otras no quisieron volver, pero los que tienen que estar siguen estando, y como es día de aniversario porque no decirlo, aquí siempre lo contamos todo.

Hoy este rincón cumple un año, su primer año, hoy creo que llegamos a las 50 publicaciones, hemos intentado hablar de las cosas que nos han interesado por uno u otro motivo, o porque nos ha dado la gana hacerlo, y nos consta que tenemos algunos miles de curiosos, en unos cuantos de sitios repartidos por todo el mundo, que cada semana se interesan por leer nuestras febriles y algo alocadas diatribas.

Creanme que siempre hemos intentado contar nuestras experiencias, y hacerlo con cierto sentido del humor, aunque en algún momento nos resultó tremendamente difícil dada las circuntancias y motivos que nos llevaron a escribir en aquellas ocasiones, fueron las menos, una por encima de todas, pero en todos los demás intentamos que el sentido del humor fuese nuestro motor y causa, sólo él, por encima de cualquier otro argumento.

Nos hemos divertido mucho, y hemos creado ciertas afinidades con algunos de los lectores de este rincón muy divertidas, hemos aceptado las críticas en alguna ocasión, y en otras nuestro ego se sintió muy recompensado.

Nosotros lo hicimos porque nos gusta hacerlo, nos gusta escribir, aunque no sepamos hacerlo, pero eso es lo de menos, lo importante es intentarlo.

Hablo en plural porque somos muchos, dos en concreto, el que escribe y suscribe, y el que hace todo lo demás, el gran Gonzalo, desde las correcciones a sus fulminantes opiniones y ediciones, y con quien cada semana dedicamos un ratito a generar alguna que otra polémica o a derramar nuestra estupida opinión sobre algún tema, y les prometo que su trabajo en este rincón es igual de importante que el mío.

Decía Kundera sobre la casualidad que “Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla”. Voltier sin embargo afirmaba que “Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”.

Sea como fuere quien tuviese la razón, o aun teniéndola los dos, me encantan las casualidades, las mejores cosas en mi vida me pasaron por casualidad, las que buscas nunca son como te las esperas.

Y así, por casualidad, conocí un día a Gonzalo.

Pedimos un becario en practicas en una empresa tecnológica que, no me pregunten cómo,  sigue adelante a día de hoy, y se presentó un tipo con una pinta de tremendo friki, una educación encomiable, y una prudencia que, estando a mi lado, seguro nos traerá más de un dolor de cabeza en el futuro, ya que yo carezco de la mas mínima prudencia. Yo no le di más de una semana entre nosotros, y en tres vidas que hubiese vivido nunca me  me hubiese imaginado que llegaría a tener la relación que tengo hoy con semejante tipo. Hoy no me imagino ningún escenario sin su tremenda colaboración.

Desde aquí os deseamos todas las casualidades del mundo, y que nunca sepamos los que nos deparará el día siguiente, yo al menos prefiero no saberlo porque si lo supiese seguro que intentaría cambiarlo, soy así de puñetero.

En fin hoy tocaba agradecer, tampoco se nos a ocurrido nada más esta semana y siempre se puede tirar con este tipo de recursos.

Thanks.

Zaz, La Fée.

 

 


 

 

 

 

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Hace uno días me comentaba mi buen amigo y confesor Jesus Pascual, buen entendido en dichas trifulcas también, que el whatsapp es el mayor azote contra el matrimonio que ha conocido esta bendita unión a lo largo de toda su historia, que acabará con todos, yo le creo, pero yo es que me lo creo ya casi todo.

Cada día me desayuno con historias de traiciones, engaños, y pequeñas escaramuzas descubiertas en dicha aplicación, y en esta última semana, después de intentar tratar de fijar mi interés en el mundo de los hackers informáticos, para acceder con cierta preparación al mundo del hampa cibernético, realizando incluso un curso sobre el tema, descubro anonadado lo tremendamente fácil que resulta acceder a los mensajes de cualquiera de tus contactos sin la más mínima autorización. Quédense tranquilos, o más bien tranquilas, porque aún no he puesto en práctica mis conocimientos, me da pánico lo que podría llegar a descubrir.

Curioso como han cambiado las formas, curioso como estos inventos tecnológicos nos ha permitido atravesar fronteras púdicas que nunca nos hubiésemos atrevido a traspasar con los medios convencionales, curioso como perdemos el pudor utilizando estos aparatitos, curioso como nos envalentonamos, y curioso como las respuestas son incluso más contundentes que tu pequeños e inocentes atrevimientos. Curioso todo.

Y todo lo anterior 50/50, porque aquí sí que llegó la igualdad de genero, por suerte para todos/as.

Te permite incluso tener una relación sin llegar a tenerla, como una especie de noviazgo, pero online, incluso puede pasar que a alguien le resulte mucho más excitante de esta forma que de la forma convencional, siempre en línea, siempre con el/ella, pero sin tener que estar con el/ella, y sabiendo además cuando está conectado/a o no. A mí personalmente me resulta un auténtico coñazo, y creánme que lo he sufrido.

Yo ya vivo muy lejos de todo, todo lo lejos que puedo, que no es mucho, y he vuelto a las cartas manuscritas y con sello para asuntos del corazón, lo que viene a llamarse en la actualidad una situación de obligado celibato.

Y dicho lo anterior, avisando a navegantes, y sin salir del maravilloso mundo de internet, están esos fantásticos sitios web que nos prometen la pareja perfecta para el resto de nuestra vida, o aquellas que te proponen encuentros ocasionales o fugaces, que son más mi tipo, estos últimos, todo hay que decirlo, y perdonen mi perjudicial sinceridad.

Sinceramente nunca he tenido mucha suerte con este tipo de sitios, es más todo lo contrario, no me pregunten porque, y lo pruebo todo, o casi todo, solo por curiosidad eh. Pero suceden cosas fantásticas dicen, todos conocemos algún caso, yo tengo una buena amiga que encontró por este medio al hombre de su vida y hoy vive muy felizmente casada y con una bonita familia. Este caso lo conozco personalmente, alguno más de oídas, pero sé que son miles las personas en todo el mundo las que han encontrado la felicidad en la red, como le pasó a mi amiga, y cada vez es más frecuente y normal que suceda.

Recuerdo hace algunos años como caí en una cibertrampa, que con el tiempo resulta graciosa contada en cualquier cena, pero que el día de autos fue una autentica tragedia. Como después de mandarnos bellas canciones y mensajes de cierta intensidad a través de un conocido portal durante semanas, haciendo verdaderas gilipolleces que jamás te permitirías contar porque nadie se tiene porque enterar, al llegar el gran día, ese en el que todo se materializaría, ni las fotos eran suyas, ni nada de lo que me habían contado era verdad, ni yo quería estar allí ni un minuto más, con lo que huí despavorido y sin mirar atrás, y todo quedó en eso, en una divertida historia para amenizar sobremesas.

Yo ya, más que a encontrar el gran amor de mi vida, sólo me prestaría a algún tipo de encuentro menos trascendental, como más liviano, como más cortito, como sin muchas complicaciones, riéndonos mucho siempre, y sin whatssap si es posible.

Todo ha cambiado, la forma de encontrarse también, no es ni mejor ni peor, simplemente distinta, y estoy convencido de que mucha gente que no se hubiese atrevido jamás a exponerse públicamente, por los motivos que sean, que pueden ser muchos y muy loables, lo han logrado a través de estos nuevos caminos, solo por ellos ya vale la pena.

Para todo sirven las nuevas tecnologías en estas materias, para conocer gente nueva cuando se esta solo, o para conocer gente nueva cuando, aun sin estar solo, te sientes más solo que nunca.

Ambas igual de decentes.

Todo es igual que siempre, pero de otra forma.

Yo, que estoy mayor ademas de serlo, me gusta como se hacía antes, como las cantaba ella, La Gran Dama, con mucha verdad y un par de gemelos con un par de guitarras, La Pradera y Sabina. Siempre quise ser cualquiera de los dos, o los dos a la vez.

 

Disfruten y #SeanInfieles, pero no utilicen el whatssap.

Buenas noches.

 

 


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En alguna ocasión, el gran Borges, interrogado por el asunto, contestó sin el más mínimo atisbo de duda que, “La paternidad y los espejos son abominables, porque multiplican el número de los hombres.” Sé que cualquier padre estallaría de ira ante semejante definición, pero todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión, y Borges más que ninguno de nosotros.

Yo no he sido padre, al menos que yo sepa, y cualquier opinión la hago desde un cómodo sillón, sin la más mínima implicación, y sólo con un leve atisbo de inquietud, que imagino pasajero, y en el que uno puede llegar a imaginar la constante preocupación que debe suponer la educación de un hijo, el saber si cuestionar o no el camino que para ello te marca la sociedad y las instituciones, o simplemente si existieran otras formas de hacerlo.

Todo ha surgido al leer de nuevo en un periódico la recreación del famoso “Caso Hildegart”,  en el que una madre, en 1.914, después de concebir a su hija con el único propósito de hacer un experimento con la forma de educarla, quiso constatar la posibilidad de crear una persona extremadamente inteligente e independiente que pusiese en práctica todas las teorías en la que ella creía.

El experimento termina asesinando a su hija con cuatro disparos a bocajarro, al descubrir que sus teorías se tambaleaban y que la chica pensaba marcharse a Londres, y que cabía la posibilidad de que se estuviese enamorando, con lo que se desmoronaban gran parte sus fundamentos teóricos sobre la independencia de la mujer.

Evidente que lo anterior no es más que irse a un tremendo extremo ante mi citada inquietud, y que esta señora no debía de estar muy allá, pero continuamente me esfuerzo en irme a los extremos para poder entender las cosas de una manera más simple.

Las Hermanas Polgar fueron otro de estos experimentos.

Laszlo y Klara Polgar fueron un matrimonio de pedagogos que allá por la década de los 70, la mía, y en Budapest, decidieron educar a sus tres hijas de una forma distinta, sin que fueran al colegio, y utilizando el ajedrez como la piedra angular de su educación.

El resultado fue francamente grato, sus tres hijas, Judith, Susan, y Sophia son en la actualidad tres brillantes mujeres, que han sido campeonas del mundo y medallas olímpicas en todas las modalidades del tablero, y que a día de hoy compaginan una vida normal con esta afición, y una inteligencia digna de cierta admiración.

Hoy escribiendo estas líneas recuerdo como también, en aquella decada, a la edad de 6 0 7 años, mi padre nos enseñaba a jugar los domingos y nos intentaba contagiar esta afición. Supongo que siendo como era, un hombre bastante inquieto, quizás supo de los experimentos del matrimonio Polgar, e intento trasmitirnos ese gusanillo, y ver si tenía suerte y nos inculcaba la intuición y la inteligencia que conllevan la practica del citado juego. Con mis hermanos lo consiguió.

Sea como fuere entiendo que a la hora de decidir la educación de un hijo existen pocas alternativas, y que lo más cómodo o “lógico” sea seguir las indicaciones que casi todos nuestros antecesores han seguido para hacernos lo más normales posibles, aunque vivamos en un país donde cada gobierno que entra cambia la forma de educar a nuestros jóvenes, así, sin más.

No creo ya que mis espermatozoides me concedan vástagos a los que enseñar a jugar al ajedrez, ni yo los voy a encaminar a la búsqueda de ningún óvulo en concreto, es más, como si de mis hijos se trataran, la educación que les trasmito a ellos, a mis espermatozoides, es que sean libres y vaguen por el mundo con la obligación de conocer mientras más óvulos mejor, que no se me acomoden en ninguno, y que si en algún momento tienen que parar de buscar óvulos nuevos, sea para echar una partida de ajedrez.

Todo lo que escuches aquí es increíble, Julio Moreno sabe lo que es la buena música, sin más. Gracias Julio.

http://gladyspalmera.com/programas/julio-moreno-musicas-del-agua/

Yo me quedo hoy con Bonga, De Maos a Abanar, increíble, os lo prometo.

 

Buenas noches.

 


Cate-Blanchett-Wallpapers-4  John Fontane se pone a lloriquear delante de Don Vito porque un productor de cine no le dará un papel importante para su carrera, ya que este ha destrozado la prometedora trayectoria de una joven actriz.

El Padrino lo abofetea y le grita esa famosa frase “You can act like a man”, y lo ridiculiza imitando su llanto, en presencia del gran Tom Hagen, únicamente para hacerle saber que hay que encarar la vida de otra forma, peleando y no llorando.

Me enseñó, desde muy pequeño, desde la primera vez que la vi, que había que enfrentarse a los problemas y que es el único camino para solucionarlos. Constantemente recuerdo esa escena y siempre intento tenerla presente.

Después de divorciarse, de que su exmujer se haga lesbiana y publique un libro donde cuenta todas las miserias de su matrimonio, y después de haber dejado una relación con una encantadora chica de 17 años, marchándose con la sofisticada mujer de su mejor amigo, con quien termina también poco después, Isaac Davis (Allen) llega corriendo al vestíbulo de unos apartamentos en NY donde Tracy, la joven que ya tiene 18, se dispone a marcharse a estudiar a Londres, y en 5 minutos él intenta convencerla de que no se marche, pidiendo disculpas por todo lo sucedido, por haberla abandonado.

Ella, angelical a esa tierna edad, le dice antes de marcharse “Seis meses no es mucho, y no todo el mundo se corrompe, debes tener fe en las personas” y él comienza a sonreír, y se da cuenta de que nunca más volverá a verla, y la película termina con la imagen de Manhattan y la música del gran Gershwin.

Me enseñó que la forma más inteligente de afrontar la vida es con sentido del humor y que con el podemos superarlo casi todo, y sobre todo lo que ya no tiene solución.

Constantemente recuerdo esa escena y siempre intento tenerla presente.

Karen Blixen y Denis Finch Hatoon llevaban tiempo amándose sin poder amarse, hasta que una noche, tras una fantástica excursión,  tras varias cenas, y tras un lavado de pelo que Denis le hace a la baronesa, al que creo que hasta yo hubiese sucumbido, el por fin entra en su tienda la última noche, después de una sutil invitación por parte de Karen. En ese momento, dentro de la tienda y a punto de vivir lo que tanto tiempo llevaban esperando, justo en ese preciso momento, Karen le dice esa maravillosa frase “Si dices algo ahora lo creeré”.

Me enseñó que hay momentos absolutamente mágicos e irrepetibles por los que daría lo poco o mucho que tuviese, y que lo volvería hacer cada vez que pudiese. Constantemente recuerdo esa escena y siempre intento tenerla presente.

Estos son mis ejemplos, cada uno tendrá los suyos, de la influencia que pueden tener sobre uno las cosas que realmente te gustan, por eso conviene rodearte de cosas y personas que te gustan, porque será en lo que te acabes convirtiendo.

Dicen que se aprende más de los malos momentos que de los buenos, no estoy de acuerdo, y espero que todo lo que sea o halla sido provenga de las cosas que me hicieron feliz en algún momento, y no de las que me provocaron dolor o malestar.

Todo esto de hoy surgió de uno de eso buenos momentos, lo viví ayer en una cena de reencuentros, donde nos dimos cuenta de que con el paso del tiempo lo único que prevalece son los buenos recuerdos, que son a lo que hay que aferrarse para no sucumbir y seguir adelante, y que los malos tienden a desaparecer, por suerte para todos.

Encabezo con la bella y valiente Cate, de la que me encuentro absolutamente enamorado, esperemos que lo nuestro acabe bien, y os dejo con Buble, siempre me recuerda a Manhattan, y me gusta siempre recordar aquella ciudad, Lost.

Buenas noches.


 

 

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Simplemente simple, y mucho más fácil de lo que siempre nos han hecho creer, como casi todo en la vida. Entiendo que habrá quien se sienta cómodo haciendo incomprensible e inalcanzable algo que esta al alcance de cualquiera, entiendo que será más rentable para algunos hacérnoslo creer.

En contadas ocasiones la televisión me sigue sorprendiendo, la última gran sorpresa es ese magnífico programa “This is Opera”, que conduce de forma magistral el gran Ramón Gener los domingos por la noche en La 2, donde se nos acerca al mundo de la ópera con la sencillez y la facilidad que merecen.

Déjenme intentarlo.

“Uno no puede juzgar la ópera Lohengrin, de Wagner, habiéndola oído solo una vez, y yo no tengo la menor intención de escucharla una segunda vez.” Dijo en una ocasión Gioachino Antonio Rossini.

Durante años me aferré a esta definición sobre el gran Wagner del gran Rossini, posiblemente para ocultar la pereza que me producía enfrentarme al gran alemán, sabiendo que antes o después tendría que hacerlo. Hoy agradezco mucho haberlo hecho.

Con Rossini todo fue distinto, con el todo era fácil y melódico, fue una puerta de entrada perfecta para acceder en este fascinante universo de la Ópera.

Wagner es la perfección absoluta, la música llevada a su más alta expresión, donde cada nota es la antesala perfecta de la siguiente, y así sucesivamente, contando historias que desnudan completamente al ser humano, desde lo más profundo de sus creencias y miedos.

Rossini es el Bel Canto, él lo inventó, él atrapa nuestra atención con melodías y piruetas vocales que nos contagian su ritmo y se apoderan de nosotros, adentrándonos en esas comedias, llamadas óperas bufas, que tanto hicieron también por acercar la ópera al pueblo.

De Rossini cuentan que fue mejor cocinero que compositor, con lo que debía de cocinar francamente bien. De Wagner que fue un gran poeta, ensayista y dramaturgo, una gran mente al servicio de la cultura.

Cuentan que a Wagner le encantaba vestirse de mujer y encargarse pomposos vestidos diciendo que eran para su esposa, dejando abierta alguna puerta sobre sus tendencias sexuales, que no me importan lo mas mínimo, pero que no dejan de ser inquietantes para su época.

Rossini acabó su vida de prestamista, prestando dinero a gran interés y amasando una gran fortuna mientras seguía cocinando.

El italiano vivió mejor que el alemán, en apariencia, comía y bebía a destajo, y disfrutaba de cuantos excesos se le ponían por delante, y fue y murió tremendamente rico. El alemán se caracterizó por turbulentas relaciones personales, problemas políticos, e ingentes deudas que lo hicieron huir de sus acreedores gran parte de su vida, y morir completamente arruinado.

El italiano, prestamista y usureo, que murió obsesionado con el dinero, paso a la historia como un compositor alegre, bufo y bonachón, tiene cojones, y el alemán, que vivio lleno de dudas y de deudas, paso a la historia como un intachable tipo perfecto y perfeccionista, nada más lejos de lo que fue, ironías de la vida y de la historia.

Pero es Wagner quien llegó a la perfección, guste más o menos, es indiscutible su valor en la historia de la música. No sé si llego a saber en que se convertiría su obra, pero de haberlo sabido seguro que hubiese utilizado esa frase que tanto utilizaba la Callas “mi destino es tan grande que me aterra”.

No sabemos que quedará de nosotros después de nosotros, de lo que hagamos o seamos, o queramos haber sido, ni idea, con lo que siempre nos quedará la esperanza de vivir nuestra mejor vida cuando ya no estemos para vivirla, curiosa paradoja también.

A mí al señor Wagner me lo presento Don Joaquin Galache, entrañable amigo, de muchos años ya, con quien comparto el amor a la música, y la constante e incansable devoción hacia con el buen humor, inteligente si es posible, y del que en su casa saben bastante, un verdadero placer.

Ahora vivo en una montaña cerca del mar, y paso gran parte de mi tiempo viviendo. Compagino el mar con el cocinero prestamista, el alemán travestido, y un puñado más de personajes que no creo que nunca llegaran a saber en vida lo que harían por nosotros una vez muertos.

Pero todo lo demás da igual, quédense sólo con esto, se lo ruego, Fidelio, la única ópera que escribió el gran Beethoven, y esta aria que te hace entenderlo todo.

Buenas noches


 

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Dijo el siempre recurrente Allen “Me interesa el futuro porque es el sitio dónde voy a pasar el resto de mi vida”. Groucho contestaría que “¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”, y justo en medio es dónde yo me encuentro.

Ayer  miles de personas se quedaron sin futuro, también han perdido su pasado, y viven una mierda de presente, otros muchos perdieron la vida, o la perdieron de otra forma. Caprichos de la naturaleza, tremendamente cruel a veces.

Hay tantas formas de encarar el futuro como las hay de recordar el pasado, y el sol vuelve a salir todos los días, y cada día es una nueva vida, una nueva oportunidad, y dónde ayer la tierra se movió para destrozar todo lo que vivía sobre ella también volverá a amanecer.

Para cuando esto ocurra además habrá muchas personas allí para intentar ayudar, miles de personas que no habían terminado de ver la noticia en el televisor cuando ya estaban organizandolo todo para ir para allá y aportar lo poco o mucho que puedan aportar para ayudar a los demás. Tener una profesión en la que puedas hacer este tipo de cosas y hacerlo debe de ser de las cosas mas increíbles que uno pueda hacer en su vida.

Yo tengo la suerte de conocer a uno de ellos.

Tiene el gran don de poder curar a los demás, lo hace diariamente en un hospital, y lo hace cada vez que se lo piden en cualquier parte del mundo dónde necesitan su ayuda. Este en concreto lo hizo en Irak, Afganistán o Palestina, y en algunos sitios más. Entiendo que antepones la vida de los demás a la tuya, y que eso le permite agradecer todo lo bueno que la vida le ha dado, porque es de bien nacido ser agradecido.

Suelen ser tipos valientes, condición indispensable, y preparados, y buenas personas, tipos que se enfrentan a la vida de otra forma, usando la generosidad como una herramienta con la que todo se puede arreglar.

Este en concreto, cada vez que lo hace, y lo hace siempre que se lo piden, deja atrás a una familia que podría perderlo, pero que debe sentirse muy orgullosa cada vez que él se va a arriesgar la vida por ayudar a los demás.

Este en concreto se que necesita hacerlo, a este en concreto creo conocerlo bien.

Como el hay muchos más, gracias a dios, que cuando la noticia deje de salir en la portada de los periódicos y esta sea para cualquier chorizo, político, o banquero, que vienen a ser lo mismo, seguirán alli quitando escombros y curando a personas, o intentando reconstruir, o construyendo de nuevo, dándolo todo y haciéndonos mejores personas a los demás, que seguiremos pudiendo considerarnos personas porque hay tipos como estos haciendo este tipo de cosas.

A este en concreto se que, además de todo lo anterior, hacerlo le hace tremendamente feliz, y a este que escribe le hace tremendamente feliz todo lo que haga feliz a su tremendo hermano.

Desde aquí le doy las gracias a él y todos los que son como él, porque me hacen seguir confiando en el ser humano, aunque a veces sea difícil encontrarlos entre tanta basura, siempre hay alguno en todos sitios.

Y quizás así el día siguiente tenga algun sentido, y quizás sí exista algún futuro.

Buenas noches.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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“Un Zapói es pasar varios días borracho, vagar de un lado a otro, subir a trenes sin saber a donde van, confiar tus secretos más íntimos a cualquier desconocido, y olvidar después todo lo que has dicho o hecho, una especie de viaje”. Esta es la forma que tienen algunos rusos para divertirse según Enmanuel Carrere en su libro Limonov. Prueben.

Curioso libro que nos cuenta las andanzas de un personaje que fue de todo y que repartió su vida entre Moscú, New York o París, fue escritor, delincuente o vagabundo, por citar alguna de sus aventuras, hasta terminar siendo una figura política en su Rusia natal como uno de los mayores opositores de Putin, ese payaso xenófobo, ridículo y peligroso, que a día de hoy sigue dirigiendo una de las potencias más importantes del mundo. Increíble.

Os recomiendo el libro, os guste o no, nunca os dejará indiferentes, y esa es una de las ventajas de leer, entre otras.

Y entre libro y libro, este país te sigue entreteniendo más que ninguno de ellos. Siempre tenemos la detención de algun ex-ministro, o de alguna tonadillera o torero, que despierte la pasión popular, da igual amarlo u odiarlo, es más, los suyo es pasar de un sentimiento a otro, como en la mejor de las novelas, y que vivamos entretenidos.

Pero bueno todo tendrá un motivo, únicamente desconfío ya tanto de la injusticia como de la justicia. Desconfío de la justicia servida en bandeja y con mucha guarnición, para que nos saciemos sin de verdad haber comido. Y tengo la maldita manía de buscar en paginas interiores la verdadera noticia cuando otra acapara todas las portadas.

Nada es gratis ni por casualidad, y a veces pienso que todo esta orquestado, desde que aparezca un señor con desaliñado aspecto prometiéndonos ser el mesías, la detención de un ministro con los bolsillos llenos (como todos), o una Champion del Madrid.

La eterna teoría  de la conspiración es la única que me hace explicar la historia de este país cuando estoy por aquí, cuando estoy en el extranjero me parece de Cuarto Milenio o 2001 Odisea en el Espacio.

Que nadie se ofenda, o sí, pero no es mi intención, lo único que pretendo es compartir mis inquietudes, como siempre, aunque también es cierto que si os soy del todo sincero, este que escribe vive como en un estado de absoluto deleite con todo lo anterior, soy buen amante de las buenas historias, y la de este país no tiene desperdicio.

Yo para calmar mi ansiedad ante las ultimas entregas de los susodichos folletines, me fui a una feria cualquiera de un pueblo cualquiera acompañado de tres bellas y divertidas amigas que hicieron de este señor mayor un renovado jovenzuelo disfrutando de una feria cualquiera de un pueblo cualquiera.

Con lo que resumo recomendando dos maneras de digerir la vida social y política de este país, una es disfrutar de una feria de pueblo, y si con esa no les basta, que no creo que les baste, prueben con un “Zapoi”.

Yo me quedo con una de las mejores frases que he leído en los últimos tiempos, es del libro que os recomiendo al principio, y simplemente dice:
“El hombre que se considera superior, inferior, o incluso igual a otro hombre, no comprende la realidad”.

Hoy os dejo con una divertida versión de Far L’amore, de la maravillosa película “La Gran Belleza”, que en su día cantara la inigualable Raffaella Carra, de quien viví enamorado durante toda mi infancia y parte de mi pubertad.

Buenas noches.