CREPÚSCULO

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“Decidí envejecer, cuando vuelvo a beber, ya no se hace de noche”. Tremenda verdad que cantan Sabina y Serrat, y que yo vivo sin cantarla. Eso sí, hasta que decidí envejecer, siempre era de noche, hasta cuando era de día.

Bendita e incomparable juventud ya lejana, que sólo me dejaste harapos y una perra vida sana.

Pero seamos cautos y cabales, hay otras cosas para disfrutar ahora, no se dónde, pero cuenta la leyenda que incluso son mejores que aquella vida dónde lo único que te preocupaba era llegar a preocuparte alguna vez por algo.

Cuentan que el sexo es mucho mejor con la edad. Es evidente que las pocas ocasiones que tienes para disfrutarlo son una absoluta fiesta, no quieres que nunca se acabe, porque no sabes cuando volverá a sonar la música otra vez, y tampoco sabes si cuando vuelva a sonar habrá alguien para bailar contigo, o tendrás que volver a bailar solo, que bien mirado, tampoco es mal baile.

Decía Einstein que “Cuando uno es joven los pensamientos se vuelven amor, con la edad el amor se vuelve pensamiento”.

Cuentan que con el tiempo aprendemos a no equivocarnos, a saber decidir, y a no cometer errores. Mentira, a lo único que aprendemos es a arriesgar cada vez menos, a no salir de nuestra cueva y hacer de esta un lugar confortable, al que jamás hubieses ido hace 20 años, cuando lo único que querías era escaparte de la cueva.

Y seguimos cometiendo los mismos errores, sólo que los llamamos de otra forma, con la edad pasan a llamarse “decisiones que había que tomar”, generalmente para no arriesgar, y por supuesto para no aceptar que nos hemos equivocado.

Cuentan que se puede ser joven aún siendo un anciano, yo creo que se puede ser muchas cosas maravillosas siendo un anciano, pero nunca joven.

No tengo nada en contra de la edad, es ella la que parece tener algo en contra mía.

Pero si les digo la verdad, me encanta hacerme mayor, me gusta desde que era un niño, me encanta decir que estoy mayor cuando alguien me pregunta como estoy. Me encanta hacer el amor ahora, me río muchísimo más que antes, y tengo tiempo para todo. Me encanta seguir equivocándome con la edad, me divierte muchísimo ver que no he aprendido absolutamente nada con el paso del tiempo y que soy el mismo imbécil que siempre fui.

Lo único que me da miedo es cuando pienso que la juventud esta peor que nunca, que no tiene valores o que carece de la más mínima educación, porque cuando pensamos eso es cuando realmente hemos envejecido, es ahí, en ese instante cuando ya no tenemos vuelta atrás.

“Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan el respeto a sus maestros”. La frase es de Sócrates en el 400 A.C., fíjense si ha llovido desde entonces, pues es la misma frase que podemos escuchar hoy en cualquier sitio, cualquier día, hablando con cualquiera de los jóvenes de hoy en día.

El día que de verdad tendremos que preocuparnos será el día que eso no pase, el día que los jóvenes estén de acuerdo con nosotros será el fin de la civilización tal como hoy la entendemos, y todo será tremendamente aburrido.

Y recuerden, no hay nada malo en hacerse mayor, siempre que les pase a los demás.

Buenas noches.

 


One Response to CREPÚSCULO

  1. MARIA DE CARA says:

    Boa noite carlos,
    gosto de ler suas publicacoes, em cada uma delas aprendo algo novo me faz refletir sobre mim e meus valores.

    E me faz te ver um menino cada vez maior.

    Tenho apreço por voce

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