15-times-mad-men-s-don-draper-was-a-sexist-pig-don-draper-and-women

 

“Solo una vez, y solo porque era muy joven, pude fundir mi identidad con la de otra persona, y es en esas singularidades donde uno encuentra la eternidad”.

La frase es de Tom Aberant, unos de los protagonistas de “Pureza”, la última novela de Franzen, un escritor a quien le gusta profundizar y desnudar a sus personajes hasta que ya no tienen nada que esconder. Él, Tom, es un tipo que consigue ser feliz a la segunda oportunidad, tras un estrepitoso fracaso en la primera, termina encontrando la tranquilidad y el amor, otro tipo de amor, ese tipo de amor que encuentras cuando las necesidades ya no son tan urgentes y se aprende a disfrutar de ellas sin aniquilarlas.

Alguna vez yo también sufrí las urgencias de las necesidades, en mi caso, por suerte, no me arrastraron a ningún desolado páramo, ser un reputado egoísta me sirvió para no cometer errores irreparables, como cometían todos por aquel entonces, y de los que seguro habrían quedado víctimas y rencores, que conociéndome un poco, habrían sido eternos.

Alguna vez yo también quise ser muchas cosas que nunca llegué a ser, y fui otras que nunca hubiese imaginado ser, ni mejores ni peores, sólo distintas, en todas fui un poco yo y un montón de mentiras, en las que aprendí a moverme como pez en el agua.

Alguna vez yo también creí estar en posesión de la verdad, creí que existían los principios y las verdades absolutas, creí que solo bastaba con eso, con ser fiel a esos principios, pero resultó que sólo eran eso, el principio, el comienzo de un largo viaje en el que esos principios no dejarían nunca de cambiar, y de enseñarme, cuando ya no servía de nada lo aprendido.

Alguna vez yo también creí estar enamorado, y viví la mayor de las ilusiones,  esas ilusiones que son capaces de transformarlo todo y que terminan siendo sólo un truco de magia. Lo que todos quisimos ser y nuca fuimos, un mar azul quieto y en continua calma. Hasta que llega la tempestad y la tormenta, de la que hay que intentar no sólo salir con vida, sino incluso sentirte bien en ellas, y créanme, se puede llegar a estar muy bien en el mar, en el centro de una tormenta, cuando ya no le tienes miedo al agua.

Alguna vez yo también pensé en lo importante que eran las cosas importantes, y luego supe que lo único importante es saber que nada lo es, únicamente uno mismo en cada instante en que es capaz de respirar, porque llegará un momento en el que ya no lo hagamos, y eso es lo único importante. Vivir, aun encerrado en la más fría, oscura y húmeda de las cuevas donde nos puedan recluir, y de donde siempre es posible salir.

Y en esas estaba, con la de cosas útiles que se pueden hacer, cuando decidí pasar unos días en la vieja y gruñona Europa, a la que he encontrado bastante más enfadada, y muchísimo menos Europa que nunca, algún día recuperaremos el sentido común, e incluso el sentido del humor, y con un poco de suerte quizás volvamos a ser solidarios con los demás.

Yo me voy en breve, ahora no soy de aquí, pero espero volver a serlo, o no, ya casi nunca tomo yo las decisiones importantes.

Por si acaso ahora abrazo una nueva religión, Los DonDraperianos, nos amamos a nosotros mismos por encima de todas las cosas, convirtiéndonos así en lo más importante que hay a nuestro alrededor, siendo plenamente conscientes de que somos unos completos inadaptados, porque nos aburren aquellas situaciones a las que hay que adaptarse normalmente.

El que encabeza es mi venerado Don Draper, cabeza visible del grupo, acompañado por  ELLA, uno de mis objetivos a corto plazo.

My Way, Sinatra, quien mejor.

Buenas noches.

 


IMG_20160515_105035_resized

“Antes de que los portugueses descubrieran Brasil, Brasil ya había descubierto la felicidad”. Esto lo dijo Oswald de Andrade, el gran poeta y dramaturgo brasileño, y cualquiera que pase un poco de tiempo aquí llega a comprender esta afirmación, aunque nunca sabrá explicar el porqué.

De la felicidad se han dicho muchas cosas, para mí la más curiosa de todas es esa tan generalizada y común que afirma que simplemente la felicidad no existe. Es una buena manera de quitarse el marrón de tener que andar buscándola, y de renunciar a esta vida que llevamos, que en absoluto nos hace felices, pero en la que estamos comúnmente asentados la mayoría de nosotros. Todos lo sabemos pero pocos lo reconocemos, y muchos menos aun hacemos nada por cambiarlo.

Y en este momento del relato es donde aparece este inmenso país, del que los gringos (aquí somos gringos) solo conocemos dos o tres estereotipos, absolutamente ciertos, y en los que, si profundizásemos un poco, podríamos encontrar un montón de respuestas que en apariencia nos resultan bastante complejas.

Que mis entrañables amigos de este país me perdonen tan tremenda osadía, y que siempre la tomen con una gran dosis de sentido del humor, más aún sabiendo como saben que yo ya soy de aquí, y que amo este país y los amo a ellos, porque aquí es donde vivo ahora, y yo siempre soy del lugar en el que vivo.

Todo empieza por una gran afirmación, “Dios es Brasileiro”. Parece una tontería, pero créanme que no lo es, y cualquier brasileño te dirá esta frase en algún momento, porque así lo creen. Yo mismo si creyese en Dios, pensaría también que es de aquí.

Con semejante creencia, y con un poco de fe, no hay porque andar todo el día cuestionándoselo todo, porque a poco que cualquier duda empiece a resultar mínimamente incomoda, tenemos a Dios para solucionarlo. Y sin flagelaciones ni continuas demostraciones de devoción impía, sino con mucha normalidad y naturalidad. Y con música , siempre con música, todo con música.

Bueno, puede valer. Ellos son felices, y yo también.

Y una vez conquistado el cielo, solo queda conquistar la tierra, y para eso utilizan su absoluto e irreductible amor hacia su país, un amor sin limites, un amor que esta por encima de si mismos, un concepto de nación único, sin grandes triunfalismos, solo amor. Dios es brasileño porque Brasil es el país más bello y maravilloso del planeta. Y punto. Y sin tienen alguna duda, hablen con dios, él les ratificara todo lo anterior.

A mi me parece simplemente cojonudo.

Créanme cuando les digo que aquí vivimos aislados del resto del mundo. Aquí tenemos de todo, es un país tremendamente rico e inmensamente grande, una gran potencia en muchos aspectos, con un único problema, están gestionados por gentuza, políticos, pero eso es una mal inherente al ser humano, y como tal, aquí también lo sufrimos.

Créanme cuando les digo que aquí conozco diariamente a gente feliz, y que eso no es fácil de encontrar.

Posiblemente el problema de la felicidad no sea el no encontrarla, seguramente sea cuestión de que para buscar algo, debamos de saber primero que es exactamente lo que estamos buscando, y luego intentar encontrarlo.

Aquí la felicidad radica en dos o tres cosas, tremendamente simples, y a mí me encantan esas dos o tres cosas.

Otro día les contaré cuales son, estoy trabajando en ello. Y sin prisas, como todo aquí.

Y no olviden nunca lo que dijo Tom Jobin “Brasil no es para principiantes”.

Sé poco de mi vida, cada vez menos, y no sé el tiempo que andaré por aquí, pero si sé ya que siempre seré de aquí, de una forma u otra.

Buenas noches, y sean felices.


12920259_10153345147472307_1465760341248606996_n

“Decidí envejecer, cuando vuelvo a beber, ya no se hace de noche”. Tremenda verdad que cantan Sabina y Serrat, y que yo vivo sin cantarla. Eso sí, hasta que decidí envejecer, siempre era de noche, hasta cuando era de día.

Bendita e incomparable juventud ya lejana, que sólo me dejaste harapos y una perra vida sana.

Pero seamos cautos y cabales, hay otras cosas para disfrutar ahora, no se dónde, pero cuenta la leyenda que incluso son mejores que aquella vida dónde lo único que te preocupaba era llegar a preocuparte alguna vez por algo.

Cuentan que el sexo es mucho mejor con la edad. Es evidente que las pocas ocasiones que tienes para disfrutarlo son una absoluta fiesta, no quieres que nunca se acabe, porque no sabes cuando volverá a sonar la música otra vez, y tampoco sabes si cuando vuelva a sonar habrá alguien para bailar contigo, o tendrás que volver a bailar solo, que bien mirado, tampoco es mal baile.

Decía Einstein que “Cuando uno es joven los pensamientos se vuelven amor, con la edad el amor se vuelve pensamiento”.

Cuentan que con el tiempo aprendemos a no equivocarnos, a saber decidir, y a no cometer errores. Mentira, a lo único que aprendemos es a arriesgar cada vez menos, a no salir de nuestra cueva y hacer de esta un lugar confortable, al que jamás hubieses ido hace 20 años, cuando lo único que querías era escaparte de la cueva.

Y seguimos cometiendo los mismos errores, sólo que los llamamos de otra forma, con la edad pasan a llamarse “decisiones que había que tomar”, generalmente para no arriesgar, y por supuesto para no aceptar que nos hemos equivocado.

Cuentan que se puede ser joven aún siendo un anciano, yo creo que se puede ser muchas cosas maravillosas siendo un anciano, pero nunca joven.

No tengo nada en contra de la edad, es ella la que parece tener algo en contra mía.

Pero si les digo la verdad, me encanta hacerme mayor, me gusta desde que era un niño, me encanta decir que estoy mayor cuando alguien me pregunta como estoy. Me encanta hacer el amor ahora, me río muchísimo más que antes, y tengo tiempo para todo. Me encanta seguir equivocándome con la edad, me divierte muchísimo ver que no he aprendido absolutamente nada con el paso del tiempo y que soy el mismo imbécil que siempre fui.

Lo único que me da miedo es cuando pienso que la juventud esta peor que nunca, que no tiene valores o que carece de la más mínima educación, porque cuando pensamos eso es cuando realmente hemos envejecido, es ahí, en ese instante cuando ya no tenemos vuelta atrás.

“Los jóvenes de hoy en día son unos tiranos, contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan el respeto a sus maestros”. La frase es de Sócrates en el 400 A.C., fíjense si ha llovido desde entonces, pues es la misma frase que podemos escuchar hoy en cualquier sitio, cualquier día, hablando con cualquiera de los jóvenes de hoy en día.

El día que de verdad tendremos que preocuparnos será el día que eso no pase, el día que los jóvenes estén de acuerdo con nosotros será el fin de la civilización tal como hoy la entendemos, y todo será tremendamente aburrido.

Y recuerden, no hay nada malo en hacerse mayor, siempre que les pase a los demás.

Buenas noches.

 


 

 

Mad-Men-

Definitivamente lo mejor de conocer nuevos mundos y nuevas vidas no es que en ellos puedas inventar tu futuro, es que también puedes inventar tu pasado, y cuando el pasado empiece a resultarte tediosamente aburrido, es que el presente estará funcionando a las mil maravillas, y es entonces cuando el futuro se convierte en algo tremendamente ilusionante.

Este se lo dedico a un viejo amigo que conocí hace un par de semanas en un paseo por las nubes. Yo era 6D y el 6E, y volábamos de algún sitio a otro.

Mi viejo amigo me contó que nunca la tuvo fácil, con un padrastro al que se le iba la mano y la saña, y un padre que no supo estar cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, aunque la vida le dio muchas oportunidades para poder hacerlo.

Yo le decía que empezara una vida nueva, que siempre es posible, y muy recomendable, y que se puede hacer tantas veces como uno quiera, porque cada día que amanece la vida te da la oportunidad de empezar de nuevo.

Mi joven viejo amigo me contó que alguna vez no pudo aguantar más y estuvo muy cerca de no hacerlo, y que algo inexplicable le ayudo a seguir, cuando ya no veía ningún camino por donde seguir caminando. Pero siempre los hay, joder si los hay, miles.

Yo le decía lo que decía Cortázar, “que nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo”. No sé si Cortázar llegó alguna vez a perderlo todo, pero si lo hizo, seguro supo que cuando uno lo pierde todo sucede que ya no tiene nada que perder. Y ese es un buen momento para arrancar, el mejor de todos.

Mi joven viejo amigo me contaba que había días que no sabía como empezar, y fue entonces cuando le conté mi secreto. Le recomendé que lo primero que tenía que hacer al despertar cada mañana era sonreír, encontrar algo que te hiciera comenzar el día con una sonrisa, solo eso, diez segundos, simple.

Al cabo de unos días me escribió y, entre otras muchas cosas, textualmente me contó que “……lo de despertar riendo por ejemplo lo he puesto en práctica y te digo que hasta ahora, en estos días, me han sido de gran utilidad, espero poder seguirlo haciendo de aquí en adelante…….”, yo estoy convencido de que lo hará el resto de su larga vida.

Mi joven viejo amigo argentino me contó que estaba escribiendo su historia, y que eso lo ayudaba a sentirse mucho mejor, y que en cuanto pudiese me mandaría lo que estaba escribiendo para que le diese mi opinión.

Yo lo único que quiero leer ya es su historia, contada por él, porque en esas páginas dejara mucho del peso que lleva sobre los hombros, ese maldito lastre que no le deja avanzar.

Decía Peter Pan que “en el momento en que dudes de tu capacidad de volar habrás perdido para siempre la capacidad de hacerlo”, bendito síndrome de Peter Pan que tanto molesta a quienes no tienen la suerte de padecerlo.

Entre nubes he conocido a algunos de los que hoy son importantes en mi vida, no se la causa, posiblemente sea porque entre las nubes uno deja todo lo que le sobra abajo, y se atreve a contarlo todo, pensando que posiblemente nunca vuelva a ver a esa persona a quien se lo cuenta. O quizás sea simplemente porque algunos pasamos demasiado tiempo allí arriba, de algún sitio para otro, y tremendamente solos.

Pero la mejor terapia para mi joven viejo amigo para empezar de nuevo con su vida, y con todo lo que se proponga, será sin duda la joven y bella profesora argentina con la que viajaba, y que tenía toda la pinta de estar igual de enamorada de él, como me consta que él lo está de ella. Y ese es un buen comienzo para enfrentarse a lo que sea que uno se tenga que enfrentar, aun en la peor de las batallas.

Buenas noches a todos, y sobre todo a mi nuevo y joven viejo amigo, con el que siempre me unirá ese entrañable paseo por las nubes.

Y no olviden portarse mal, ahí comienza casi todo lo bueno.

 

 

 

 


 

vila-madalena-beco

Seguramente haya sido una de las más gratas sorpresas que un lugar me haya proporcionado, seguramente también sea una de las ciudades más grandes e increíbles del mundo, y seguramente también las ciudades lo son por las personas que te las enseñan, pero estoy completamente seguro de que Sao Paulo será a partir de ahora un lugar importante en mi vida, una de esas ciudades que ya forman parte de mí, y de las que yo también pretendo formar parte algún día.

La ciudad más grande de América es una ciudad absolutamente viva, llena de cosas que decir, y diciéndolo de una forma distinta. Hacía mucho tiempo que no sentía un lugar así, comunicándose conmigo en cada esquina o en cada garito de una forma distinta y nueva desde el primer momento que la pisé.

Londres, París, Madrid o New York, ya no me aportan nada en ese sentido, son viejas señoronas que sólo buscan adornarse y enjoyarse más, lejos de la joven que fueron en su día. En ellas ya sólo encuentro la comodidad, la seguridad, y las visitas guiadas por lugares que en otros tiempos fueron referentes de desobediencia y creatividad. Ciudades que ya sólo se trasforman y se renuevan pintándoles la fachada continuamente, con alguna obra faraónica de algún arquitecto superstar, y con retrospectivas o exposiciones absurdas de tipos que se creen unos genios haciendo lo mismo que se hacía hace 50 años, y haciendo una y otra vez.

En Sao Paulo respiré lo que hace mucho tiempo que no respiraba en ninguna otra de las grandes, frescura, mucha inquietud y fuerza, y vi como hay nuevas grandes ciudades que sustituyen a las viejas grandes ciudades, y que yo me encuentro mucho más cómodo en estas nuevas. Hace unos meses me monte en mi vespa y salí pitando de un Londres del quién alguien dijo recientemente que ese había convertido en una ciudad de ricos y sirvientes, y dónde hasta lo más transgresor debe pasar por un tamiz social que lo convierte en “políticamente incorrecto”, dejando de serlo en el mismo momento que recibe ese calificativo, y donde todo debe de costar mucho dinero, porque sólo eso es lo que lo hace tremendamente atractivo.

Algo tendremos que hacer en la vieja Europa si queremos seguir estando donde nos gusta estar. Nos han acomodado con nuestra hipotecas, y los colegios  y actividades extraescolares de nuestros hijos, y ya no ponemos nada en juego. Si no hagan memoria, ¿desde cuando no vemos cosas nuevas en la vieja Europa?, ¿desde cuándo no pasa nada nuevo o interesante?, todo es igual desde hace demasiado tiempo. Sólo crisis financieras y atentados terroristas, y en ambos casos siempre pagando inocentes. Hace mucho tiempo que sólo se nos genera miedo, seguramente para que no hagamos cosas nuevas y las cosas puedan cambiar. En manos de politicuchos de mierda, los viejos y los nuevos, que lo único que hacen es hablar de todo menos de educación, cosa que terminaremos pagando.

Y esa es ahora la vieja Europa, un grupo de amigos que piensa cada uno en si mismo, y que tienen que caminar de la mano aunque en el fondo no se soportan.

Tremendamente gris y aburrida.

Y si además de todo lo anterior, tienes la suerte de que la vida te regale una bonita noche con cena en Vila Madalena, Sau Paulo, Brasil, con un buen vino Chileno acompañando a una buena carne Argentina, y la maravillosa compañía de una dulce Colombiana, les garantizo que cualquier tipo de nostalgia de regresar a Europa se difumina al instante.

Este nuevo Paulista les desea Buenas noches.


11856296_10153400942492368_5931028348721991988_o

“Cada acto de percepción es en alguna medida un acto de creación, y cada acto de memoria es en alguna medida un acto de imaginación”. Lo dijo el gran Oliver Sacks, y estoy absolutamente de acuerdo.

Que mejor frase para volver a este rincón, del que sólo se recordarán las frases de los demás, que son las únicas que tienen cierto sentido.

En cada país y en cada idioma tengo mi expresión favorita, en Inglaterra es “absolutely”, en Argentina su vale para todo “dale”, son palabras o expresiones que, a mi absurdo modo de ver las cosas, definen su sociedad, su forma de ser. La otra noche descubrí mi expresión favorita de un país, Brasil, que va camino de convertirse en uno de mis favoritos. Me la dijo una dulce colombiana de Bogota la otra noche, despidiéndonos a más distancia de la que deberíamos haberlo hecho. Fue en esa despedida donde me dijo “fique a vontade”, que simplemente significa no dudes en llamarme cuando quieras, pero que a mí me supo a música celestial. Y lo hice, la llamé, y la sigo llamando.

En cada país te encuentras a las mismas personas, con rostros y cuerpos diferentes, pero los mismos en todos sitios. Transcurrido un tiempo puedes encontrar similitudes increíbles entre algunas personas que dejas atrás y las que te encuentras en los sitios a donde llegas, quizás sea fruto de una labor inconsciente con el que las personas que estamos continuamente de aquí para allá intentamos protegernos de la soledad, no permitiéndole que nos visite nunca, aun estando 100 años solos en una isla desierta.

Hay definitivamente tantas formas de vivir como de morir, y ninguna es mejor que otra, lo maravilloso reside en poder probar cuantas más mejor, para al final haber tenido la suerte de conocer, de saber, en eso reside la libertad, en tener opciones donde elegir. En este país han decidido vivir a su ritmo, ocurra lo que ocurra a su alrededor. Ellos no tienen ambición por trabajar más, sólo tienen ambición por vivir mejor, y no sé porque me da la impresión de que no andan muy descaminados, por mucho que me exaspere continuamente ante la más cotidiana de las situaciones, para quien esto escribe ver lo que una cajera de un supermercado puede tardar en cobrarte 50 reales, es una experiencia casi religiosa.

Pero intentar vivir vidas distintas es inexorablemente intentar comprender continuamente, aun aquello que para nosotros no tiene la más mínima explicación, es un ejercicio mental tremendamente sano, depura la mayoría de complejos y prejuicios que podamos llegar a tener sobre todo aquello que no es como a nosotros nos gustaría que fuese.

Agua de coco, playa, y buenas personas, eso me he encontrado en esta etapa del viaje en este tremendo e inmenso país. Personas con muy pocos complejos y con muy pocas ganas de problemas. Personas que no fuman y que se cuidan, porque quieren estar por aquí bailando el mayor tiempo posible. Personas alegres, con esa alegría que teníamos nosotros antes de que nos invadieran los billetes de 500 euros y los móviles de última generación.

Y personas que dan los buenos días aunque no te conozcan y no te hayan visto nunca, eso hace mucho tiempo que no me pasaba, y es un tremendo placer, insignificante, pero enorme.

Gente decente.

Y los mejores culos del planeta, sin la más mínima duda, algo que también hace que tus días sean más felices aquí que en cualquier otro lugar del mundo.

Buenas noches

 


netrebkogaranca

 

Definitivamente amo la navidad, en ella me siento tremendamente yo, me encanta odiarla, ya que ello me permite que todo el mundo me deje tranquilo y nadie me moleste, porque es sabido entre mis más queridos allegados (que cada vez son menos) mi más absoluta animadversión a tan fastuosas y falsas reuniones en las que los derroches de mezquina amistad rozan sus más altas cotas de impostura.

Esta peculiar afección a la desafección hace que disfrute los días y las noches encerrado en mi caverna, volviéndome aun más demente entre mis libros, mi música, mis pelis, y mis series, incrementadas todas por otras secundarias pero nos menos importantes aficiones, al buen vino, al cannabis, y al porno gratuito en la red.

Fue en una de esas tardes, rebuscando entre óperas y voces que me mostrasen cosas nuevas, donde encontré una grabación que de inmediato activo los resortes de mis dedos sobre el teclado de mi amado amigo mac para contarles mi absoluto amor hacia estas dos señoritas con quienes lo compartiría todo, incluso las tardes de navidad.

Elina Garnaca es sin duda la mejor Mezzosoprano que existe hoy por hoy, y para mi una de las mejores de la historia, por la amplitud de sus registros vocales, y porque me encanta su voz, con la que todo suena tremendamente bello. Hija y esposa de musicos, estuvimos muy cerca hace muy poco de tenerla viviendo en Sevilla, ya que su marido estaba entre los candidatos para sustituir a Pedro Halffter como director de la Sinfónica de Sevilla. Por desgracia para nosotros, el mayor atributo musical que tiene su marido es ella.

Ana Netrebko, una de las grandes Sopranos, de las dos o tres imprescindibles en cualquier temporada de cualquiera de los tres grandes templos de la ópera. Con ella comparto la edad, y fue por ella por quien llegue a adorar al personaje de Mimi, de La Boheme de Puccini, de quien sigo perdidamente enamorado cuando es ella la que le da la vida y la muerte a tan delicado personaje.

Pero es cuando las veo y las oigo a las dos juntas cuando entiendo lo asombrosamente maravillosa que puede llegar a ser la lírica, es con ellas cuando más me gusta el baile de las voces de mezzo y de soprano, y es entonces cuando entiendo lo importante de cada registro vocal, ninguno mejor ni peor, simplemente distintos y absolutamente bellos y complementarios.

Hoy pasé la tarde con ellas, y las imaginé como los Romeo y Julieta de “I Capuleti e i Montecchi” de Bellini, una de sus mejores colaboraciones, donde La Garnaca hace un gran Romeo y Netrebko una enamoradísima Julieta, allá por 2.008, y no pude despejar de mi mente todo tipo de escenas entre ellas, entre Romeo y Julieta, en cualquier lecho o rincón de la bella ciudad de Verona.

Os dejo con ellas en este ensayo de “Los cuentos de Hoffman” de Jaques Offenbach.

 


 

 

 

10407141_10152947859201011_4458426016349194381_n

En cuanto despertó, después de haber dormido durante más de cuatro días, juró que no volvería a quedarse dormido.

Evidentemente, este juramento tampoco lo cumplió.

Aquel largo sueño era el resultado de conjugar una tremenda borrachera con algunas pastillas para dormir, resultado a su vez de haber sido objeto durante cuatro años de una tremenda broma de mal gusto. Eso fue su última relación de pareja, una broma de mal gusto que duro cuatro larguísimos años. Tras ese periodo, ella encontró personas y lugares mucho más divertidos que él, infinitamente más divertidos que él.

Pero el tiempo para lamentarse había pasado, tendría que ponerse a rehacer su asquerosa vida para convertirla en algo totalmente distinto. Como todo gran propósito, este que se proponía acometer necesitaba dos ingredientes fundamentales, un buen programa de cambios, y mucha disciplina para llevarlos a cabo, lo malo es que nunca conoció ni remotamente el significado de esa palabra, ni llegaría a conocerlo.

Empezó por buscar un nuevo enfoque a la hora de realizar su trabajo, estaba decidido a relacionarse más con la gente, a desarrollar su cometido con más ilusión y a crearse nuevos objetivos, pero al recordar que trabajaba en la ventanilla de la empresa municipal de grúas, cobrando la retirada de los vehículos, decidió dejar el tema laboral para el final, intentando empezar por ortos asuntos que también requerían un cambio drástico.

El tema de su relación con las mujeres también cambiaría radicalmente. El infierno de donde acababa de salir le serviría para darle más fuerza, y potenciar esos encantos naturales con los que siempre había contado, y que por respeto y lealtad a su pareja había dejado de lado. Dicho esto intento recordar alguno de estos encantos, y llegó a la conclusión de que si alguna vez llegó a tenerlos (cosa que quién esto escribe duda firmemente), los había perdido por completo, con lo que llegó a la conclusión de que el tema de las mujeres no era tan importante, y que lo dejaría para el final,  intentaría empezar por otros asuntos que también requerían un cambio drástico.

Apoyarse más en su familia podría ser beneficioso en esta época de grandes cambios. Lo primero que haría seria ir a ver su padre, quien le recordaba infatigablemente la desastrosa vida que había elegido, y como había malgastado los tremendos esfuerzos que él le había dedicado, para acabar siendo un auténtico desgraciado. Lo pensó bien y prefirió ir a ver a su madre, quien hacia diez años se marchó de la casa familiar porque -siempre según sus palabras- “permanecer tantos años al lado de un cretino podía terminar afectándote irreversiblemente”, en clara alusión a su exmarido. Fue en este punto donde nuestro protagonista recordó que lo primero que hacia su madre al verlo era recordarle cuanto se parecía a su padre. Al final pienso que la familia no era tan importante, y que lo dejaría para el final, intentaría empezar por otros asuntos que requerían un cambio drástico.

Pensó quizás que darle un nuevo enfoque a su aspecto físico repercutiría en su estado anímico. Perfecto, se apuntaría a un gimnasio, empezaría a cuidar las comidas, hacerlas más sanas, y por ultimo actualizaría un poco su vestuario, algo más actual. Cual no fue su sorpresa al recordar que nunca hizo ningún tipo de ejercicio ya que adolecía de un problema congénito, una mezcla de asma y pereza, que le impedía realizar cualquier esfuerzo,  y que jamás había comido verduras ya que su simple olor le producían náuseas. En cuanto al cambio de vestuario, en aquel momento fue consciente de que, a su ya corta estatura, había que sumarle los 10 o 12 kilos que se habían acomodado en su cuerpo en los últimos cuatro años de relación. Al final pensó que el aspecto físico no era tan importante, y que lo dejaría para el final, y que intentaría empezar por otros asuntos que requerían un cambio drástico.

Tras esta breve reflexión se emborrachó, se atiborró de orfidales, y volvió a meterse en la cama otros cuatro días.

Y sin embargo.

 


 

 

10550894_789781001056380_2817145169303990992_n

Sin lugar a dudas las mejores cosas que hay en la vida son gratis, por mucho que a veces pueda parecer lo contrario, no se dejen engañar, o si lo hacen, que sea sabiendo que están siendo engañados, a veces no esta mal sentirse engañados, siempre fue la mejor de las escuelas.

Una de ellas, de las mejores cosas que hay en la vida, se llama sin duda Ben Webster, lo llamaban “El Sapo”, por sus tremendos ojos saltones, y es sin duda el mejor saxo que ha dado la historia de la música, siempre bajo mi no humilde opinión, y cuando lo escucho siempre me ocurre lo mismo, me entran unas tremendas ganas de contarlo todo, de contar todo aquello que nunca me atreví a contar, y luego darme media vuelta y volver a marcharme de nuevo, sin mirar atrás, con el susurro íntimo y aterciopelado de Webster metido en mis oídos, y la dosis de vino suficiente para verlo todo claro.

Escuchando a Ben, una buena tarde de lluvia, me doy cuenta de que el verdadero loco no es quien comete locuras, sino aquel que enloquece porque no puede cometerlas, y se pasa la vida engañándose a sí mismo y a todos los demás, y tachando de locos a aquellos que hacen lo que ellos jamás se atreverían a hacer.

Escuchando a Ben, una buena tarde de lluvia, me doy cuenta de que la amabilidad es, a mi ya avanzada edad, una de las cosas que más placer me producen, y que cuando más me gusta ser amable es cuando coincido con personas que no lo son, es ahí cuando siento una gran satisfacción, un gozo absoluto, es en ese momento cuando te das cuenta de que no somos todos iguales, gracias a dios, y que a ti te gusta ser quien eres, y a ellos probablemente no les gusta nada de lo que les rodea, y por eso no lo son, porque la amabilidad es una forma de expresar gratitud por el simple echo de sentirnos bien.

Escuchando a Ben, una buena tarde de lluvia, me doy cuenta de que el sexo está sobrevalorado, y la culpa de ello la tienen aquellas personas que no quieren practicarlo continuamente, ellas son las que hacen de este acto, que debería ser mucho más usual y cotidiano, algo tan sumamente sobrevalorado. Todos deberíamos hacer el gran esfuerzo de colocarlo en su sitio, practicándolo mucho más y restándole importancia, ya sea solo, en pareja, o en grupos más numerosos.

Escuchando a Ben, una buena tarde de lluvia, me doy cuenta de lo generosamente egoísta que fui el día que decidí pasar mi vida solo, y cuanta gente lo agradecerá el resto de su vida sin ni siquiera saberlo.

Escuchando a Ben, una buena tarde de lluvia, me doy cuenta de que no debería escucharlo tanto.

O puede que sí…. pasen un par de minutos con el, me lo agradecerán.

 

Buenas noches Ben.

 

 

 

 

 

 


mad-men-6-temporada-2

 

“Había partes de la novena sinfonía de Beethoven que aun hacían llorar a Cole, el siempre lo había achacado a las circunstancias de la propia composición, se imaginaba a Beethoven sordo, con el alma enferma, y con el corazón roto, garabateando con furia mientras la muerte esperaba en la puerta afilándose las uñas. Sin embargo, pensaba Cole, podía ser la vida en el campo lo que le hacía llorar, le estaba matando con su silencio y su soledad, y convertía las cosas más ordinarias en algo de una belleza insoportable.”

Así termina uno de los capítulos de Mad Men, este es uno de los finales que más me gustan, pero todos son absolutamente perfectos, intrépidos y valientes, usando únicamente las emociones que todos hemos podido sentir en algún momento de nuestra vida cotidiana, aunque sean sólo unos pocos los elegidos para poder contarlas de esa manera, convirtiendo las cosas más ordinarias en algo de una belleza insoportable.

Ese es el único y el gran secreto, simplemente saber contarlo. Ellos han sabido hacerlo.

He tomado todo tipo de drogas y todas me han encantado, y todas volvería a tomarlas si se dan las circunstancias adecuadas, pero con esta viviría el resto de mis días.

Llevo unos días viviendo la vida de otros, de uno en concreto, de Don Draper, el protagonista de esta incalculable sucesión de capítulos y emociones llamada Mad Men, y tengo la absoluta certeza de estar ante algo que me desarma cada noche, y cada noche me justifica, repleto de mentiras, como cualquier gran verdad.

En ella vemos como todos los personajes luchan constantemente por llenar sus vidas, y como cuando lo consiguen vuelven a vaciarlas y a intentar volver a llenarlas en un bucle infinito que sólo acaba en una tremenda insatisfacción, en la que lo único verdaderamente importante es vivir cada momento de una forma tremendamente egoísta, y eso es una inmutable realidad, aunque nos cueste reconocerlo.

Y que el cielo no existiría si no existiese el infierno, que el amor dura lo que dura, y que una vida sin vida no es vida.

Unos 90 capítulos disfrutando de los infiernos de Don Draper, que son ya parte de mi vida, del cinismo del gran Roger Stirling, la seguridad insegura de Peggy Olson y Joan Holloway, la absoluta belleza de Megan Calvet, y de todos y cada uno de los personajes que van creciendo contigo a lo largo de los 90 capítulos.

Y siempre fumando, y siempre con un whisky, y siempre con sexo, y siempre trabajando, y siempre mezclándolo todo, como siempre me ha gustado vivir.

Detrás de todo la publicidad, ese baile perfecto entre dos mundos tan distintos, el del arte y el de los negocios, esa magia que hace que cuando funciona ese baile nos lo creamos todo, absolutamente todo. La proyección de una determinada imagen es el factor más importante en cualquiera de las áreas de desarrollo que podamos imaginar, y esta serie es una clase magistral sobre como se fabrican los deseos de todo lo que después nos apetece consumir.

Inviertan en su marca, todos somos una marca.

En fin, no pierdan ni un minuto más en nada con lo que crean que están perdiendo el tiempo, porque él, el tiempo, no tendrá la mas mínima consideración con ninguno de nosotros.

Buenas noches.